Amigos del chocolate: picatostes

Chocolate con picatostes
Picatostes
Crujientes, bien tostados, dorados, y utilizados para combinar con diferentes alimentos, los picatostes (compuestos por pan duro rebanado para posteriormente freírlo en aceite muy caliente) se convierten en un producto, dada su forma (creando diferentes figuras en los mismos, ya sean en taquitos pequeños, de manera alargada, más finos o más gruesos, etc…) y las características citadas anteriormente, ideal para mojarlos en el chocolate.

Cierto es que se les puede añadir azúcar, miel o rebozarlos en huevo junto con un poco de canela (en este caso estaríamos hablando de torrijas, con una elaboración similar a la de los picatostes), según sean nuestras pretensiones culinarias, pero si vamos a utilizarlos con el chocolate, fritos en aceite o en manteca es la mejor manera de degustarlos, para evitar que el resultado final esté demasiado dulce (aunque todo esto va a gusto personal de cada uno).

Otro modo de elaboración de los picatostes es en el horno, rebozando previamente el pan duro, alargado y humedecido con un poco de agua, en un plato de azúcar, girando el mismo para evitar que se nos tueste en exceso alguna parte del picatoste.

Al ser cocinado mediante pan duro no nos resulta difícil adivinar que es una receta elaborada para aprovechar las sobras de pan, generalmente de las casas más humildes.

Madrid se ha distinguido tradicionalmente por ser una localidad con gran consumo de chocolate. Por lo tanto, asociado al consumo del mismo, coexisten diferentes productos complementarios al chocolate, caso de los churros, de las porras y de los picatostes.

Es por ello, que a Madrid se le ha considerado como ciudad representativa de consumo de los picatostes, junto con las localidades de Andalucía.

Para consumir solos (con lo que elaboraríamos a los picatostes con ingredientes más dulces como azúcar, miel o canela) o para consumir con chocolate (pudiendo elaborarlos igualmente o tan solo friéndolos en aceite), los picatostes han mantenido su consumo en nuestro país, sabiendo compartir su protagonismo con otros productos complementarios al chocolate como los churros y demás alimentos.